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Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2007. Carne marmóreaCaminando bajo cielos extraños al cobijo de las almas muertas, donde nadie te encuentra, donde tus ancestros descansan, por todos desconocida, bajo pena de muerte mentada, la pútrida tristeza y hambrienta mirada, de los cielos olvidada, por todos denostada, por los pecados de todos y ninguno maltratada.
La memoria por los gusanos devorada una y otra vez en tu cama, dormitando sobre los recuerdos desvanecidos y que a nadie importaban, pisando tierra santa más allá del Grial, un tesoro común, destinos y rutas encriptadas, lánguidas puertas, enfermizas miradas, cruzando jambas, soportales, plazas y otras encrucijadas, partiendo de la misma base, cruzando el mismo sendero, misma pena, misma pala.
Entierre usted las eternas y mismas palabras. Asevere con gracia las delicias del verbo-dios, de la resurreción hecha palabra. Juzgue como suyos los pecados de los que yacen y pague, alcahueta y religión mediante, por su amado, por su amada.
Que no todos somos así mi amor, que no todos perdemos el alma, que no todos tenemos la misma y dichosa mirada al verte, que no todos gozamos con vuestras palabras, que no hay dios que nos comprenda y no hay tumba lo suficientemente ancha, para matar los recuerdos, ni sepultura que la pena valga, en tu esquela, junto a mí escribirán "por siempre querida, enertamente amada", y así en nuestra última guarida, entre mármol y ángeles pretéritos, héroes y pírricas hazañas, junto a frases bonitas y falsas esperanzas, la mentira que nos desunía, pero ya no nos separa, sepultada por mil kilos de tierra y lápidas eternamente descansa.
Hugo Alvarado Gómez ®
Armas de mujerTristes enseñas, peores caminos, pendones que no hondean al alba, los amigos que atrás se quedan, contiendas perdidas de antemano, batidas que no cesan, hostigadores incansables, partida perdida por la mano, pasos enérgicos que los puentes derriban, momentos inolvidables, cabalgando máquinas frenéticas, balas que no se esquivan, podridos restos en hondas trincheras, gritos de desesperación ahogados por salvas, hazañas bélicas, comunión de las almas.
Así son las palabras que escuchar no dejas, los susurros que nunca llegan mientras enarcas una ceja, frunces el ceño y nadie sabe, nadie se entera, de las delicias de la mentira, de las profundas heridas que deja, rechinar de dientes, marchas kilométricas, zapadores de nuestras vidas, socavando los sentimientos que nos quedan, bombardeo de recuerdos, llamaradas de vivencias, pasiones que se pierden, día tras día por no sentir tu presencia.
Hugo Alvarado Gómez ® Mentiras de acero inexorablesLa pulsación de tus dedos sobre las teclas del piano, dulces palabras en forma de melodía, atraviesan mi gesto congelándolo, destrozándome sin medida, por el capricho de tenerme en tu mano, sin escapatoria, sin ser posible la huida.
Me atrapas irremediablemente con tus recuerdos, en una maraña entretejida de palios y mentiras, de irresistibles sirenas para vivos y cuerdos, te deslizas bajo mi piel, mis ojos y a tientas desciendes al centro del placer, asciendes ardiendo entre gemidos y no se que hacer, si rendirme o matarte, acabar con este sinsentido, si acabar contigo de una vez.
Pero no puedo escapar, no puedo, no me dejas, no consigo alejarme, cerrarte todas las puertas, siempre caigo a un lado o a otro, perdido sin remedio, en tus caderas, aléjate de mi por favor o ven a mi lado para siempre, máteme o desaparece, porque nadie puede vivir con el odio recurrente, con la misma sensación de amor y muerte, nadie puede vivir sin ti, mi amor, sin odiar, sin amarte.
Que mis manos ya no se aferran a las tuyas, que ya no puedo alcanzarte, que no paseo contigo, que no puedo ser tu pareja de baile, que no me das oportunidad de contigo salvarme, que no tienes derecho, que no puedes, por favor... no me obligues a soñarte.
Hugo Alvarado Gómez ® Visados y fronterasVuelas, nadas, llevas, saltas, sonries, trepas, corazón palpitante, te falta el aire, adelante... adelante.
Mi mano y la tuya, despacio, no corras, este momento debe durarnos, que lo momentos tristes llegan y nunca es tarde para enamorarnos, despacio, deprisa, ahora y siempre a tu lado.
Esas son las delicias, en dos, tres, cuatro dias y adorarnos, sonrisas cómplices, instantes eternos, felices, detenidos en el tiempo, como fotografías en blanco y negro que nos sirven de recuerdo.
Creer que puede ser, sentir que va a ser, hacer, implorar, pedir, por nosotros, por verte, por tenerte otra vez, pero caes, padeces, reniegas y mientes, echándolo todo a perder, sin saber a ciencia cierta ni el cuándo ni el por qué.
Que me pueden las ganas, que no consigo tenerte, cuando más lo necesitas, otra esquirla te ciega y no cruzas el puente, el que te separa de la cordura, el que te aleja día a día, el que no me deja, nunca, jamás, poder volver a verte.
Hugo Alvarado Gómez ®
Cúmulos, cirrocúmulos y estratosA veces te quedas mirando el cielo como si nada hubiese cambiado, sorpresa tras sorpresa todo inútilmente va pasando, en realidad no creces, no mejores, ya nadie quiere estar a tu lado.
Sonries, despistado, como escuchando las mejores melodías, las pupilas dilatadas, espectante, presa de la melancolía, todas las verdades pierden su sentido, todo, todo y nada, todo siempre es mentira.
Todos te preguntan por qué, pero a nadie le preocupa realmente, son esas cuestiones vanas, que nadie sufre, que nadie siente, son tus problemas, tus tonterías, esas cosas en las que nadie su tiempo pierde.
Canciones sin entonación, ritmo ni acierto, sin pausa, sin acento, palabras sueltas, se las lleva el viento, compases para un muerto, me opongo, no quiero, disiento, y mis manos en tu pelo sin orden ni concierto.
Despeinada, sencilla, natural, revives los viejos recuerdos, dormidos o despiertos, saciados o sedientos, perdidos entre abrazos y no esta soledad, en la que estoy perdido, sin piedad, perdido sin ti, perdido me muero, y sin un objetivo, amigo o consuelo, sin ti, naufrago y fallezco.
Hugo Alvarado Gómez ®
Recuerdos y otros deleitesY finalmente tus ojos te delatan, esas lágrimas jamás derramadas, esos cálidos parpadeos en noches desveladas, esas caidas de ojos a perpetuidad con tus gestos, divertida, ensimismada.
Vives cerca y lejos, a la distancia de una sola palabra, corto el camino, grande la pena, desgraciados los días, agradable condena, partidas insoportables, marchas que nunca llegan, ansiedad, delirios y ninguna grandeza.
Hugo Alvarado Gómez ®
Ángeles endemoniadosPor camino indeseable, de los pobres, de unos pocos, de los miserables, yo me encuentro, lo padezco, este sendero interminable, para un dia, por una vez, simplemente abrazarte.
Que no piensas, ya no recuerdas, las palabras, las verdades, esos pecados, esas miradas, en tu puerta, insuperables, que no quieres, que no esperas, nada de mi, nada de nadie.
No se por qué te espero, no se ni el porqué, ni quiero, sólo por tí casi muero, no despierto, no puedo, he de ser sincero, salta a la vista, es tan evidente, el que nada tiene nada deja y nada siente.
El que pasa frío, congelado descansa eternamente, en días de lluvia, en los soportales, arriba, casi en el cielo, abovedado, candelabros de simientes jíbaros y esclavos, saber la verdad no ayuda, no lo hace más fácil, sólo amaina la tempestad de sentimientos aletargados.
Días, días, mentiras entre rendijas observamos, sonrisas, pasos y más pasos, caminas, saltas, vuelas entre nubes adormilado, como avatares benditos, como ángeles endemoniados, entre verdades a medias, entre tiempos no mejores pasados, decides no sentir, decides matarnos.
Hugo Alvarado Gómez ®
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Hugo Alvarado Gómezodiolaginebra@hotmail.com
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