Sonrisas, flores, amigos, buenas canciones, ondas que no llegan, brisas que no refrescan, olas que no empaman, ya llega el dia en que el olvido te abraza, donde la pena se agota. Las mentiras desaparecen, el dolor que siento, antes de amanecer, promesas empobrecidas, sencillas palabras de aliento. Languidecientes rostros macilentos, ánimas en pena, pasos ténues, gemidos y llantos, telarañas de sentimientos, rancios momentos de vidas perdidas, inolvidables momentos de inocencias... masticando chapas en baretos minúsculos, asqueados de la vida falsamente, insulsos, soporíferos lamentos. Queremos padecer, morir, palidecer, unidos por el pelo cardado, emancipados de una vida vacía. Dementes en una pista, enlazados, cianóticos, con los ojos en blanco, rarezas en movimiento, rencores vitales injustificados, armas de doble filo para los amores clandestinos, máscaras vacías, almas sin sentido, tristes, valdías, arrasando supuestamente con la vida, suspendidos por el hilo de sus propias mentiras.
Vueltas, vueltas, caminando sin parar, disperso, feliz, cetrino y sagaz, definitivamente vulgar, piel clara como un cadáver, sonrisa violenta, forzada, sangrienta, sin parar, toda la noche, sin miedo, muchas copas por tomar, muchas barras por deshidratar, abierta toda puerta.
Canciones all-nite-long-baby, bebidas de alta graduación, baladas llenas de sentimientos y canciones valdías sin fundamento, partidas de dardos en dianas doblemente ficticias, embriaguez fingida, borracheras de cerveza OEM y chistes informáticos, binario de personas, lascivas intenciones de parroquia en parroquia, multitud de sensaciones.
Noches de grana y oro, de altivez pretendida, de galantería absurda y desmedida, sin razón, sin sentido, amor administrado por fascículos inacabados, botellas vacías, preguntas absurdas, respuestas aún más tristes, ¿Bailas nena? ¿Tienes coche? ¿A qué hora cierras? danzas de la lluvia mascando chapas, caricias que no llegan, verdades que lo conllevan, juegos que se pierden cada fin de semana, cartas marcadas, despierto y me harto.
Más paseos y más vueltas, hielo que se derrite mientras lo observas, esperando que a traves del cristal se vea de otra forma, otro mundo menos ficticio, menos decepción, menos cuerdas de las que pender siendo espada de Damocles, la razón de tu existencia no es otra que ser convertidos en conatos pobres de artificio y esperpento, la muerte que ha de venir,alienados, sin objetivos, me sorprende la pasividad con que la muerte os va dejando vivir.
Cuando arrojamos al azar una moneda, cuando las caras se desvelan, juegos trucados que no merecen la pena, pequeñas batallas perdidas de misterio sin tregua, verdades que no se conocen, partidas inacabadas sin ganador ni pérdida, sonrisas al aire sin sentido, realidades que se alteran.
Sin saber lo que haces ¿Qué es lo que esperas? Dolorosos gestos, recuerdos amargos y pasionales momentos, pasas página ¿Y qué? todo sigue ahí, ni un día desaparece, el camino sin flores que florecen, sin sonrisas, sin cambios a mejor, sólo desgracia y hechos que apenas se superan.
Cambiamos de personaje pero los errores permanecen ¿Quién fue el culpable? Que más dá si fuiste tú, si fui yo, el daño está hecho, la semilla del dolor germina, el pasado no se desvanece pero si mi cordura, cuantas veces perdida, cuantas veces puesta en duda, cuantas veces disfrutada, y mi mente se apaga al mismo tiempo que la esperanza.
Momentos que se alteran, aletear de insectos destinados a borrar el pasado, cigarras malditas salidas de una crisálida bendecida por la mentira, ácido fórmico que se clava enla piel como una espina, crepitar de vitalidad repulsiva, sin poder regresar a que futuro, para que mentir, para que llorar por lo perdido, eso me pregunto cada mañana pero son momentos de culpa que ya no me permito.
Apretando con fuerza los tornillos, doblando la pletina, pelando un cable, dos, tres, la memoria en su sitio, corriente y a funcionar, fácil, sencillo, obvio, arreglar aparatos, nuevas funciones, ampliar, reparar, romper, soldar, comprobando componentes, discernir el error, buscando soluciones sencillas, aventuras caseras.
Discutiendo vehemente, buscando argumentos, esperando respuesta, desentrañando razones, mentiras, pasiones, dejando a un lado la ira, el dolor, la emoción, pasan las horas, el miedo, el día y los sueños, intentando llegar a buen puerto, conservar las ilusiones, desmadejando los recuerdos, aferrándome a la verdad y mis sensaciones.
Desde mi punto de vista, el tuyo, el cristal y los destinos, mirando a un futuro oscuro por ambas caras, ambas tristes, ambas inciertas, carreras sin final, sin premio, que agotan, rinden, transcurriendo por senderos siniestros, cantos rodados en tus rodillas, doloroso gesto, tus pies descalzos encarnados, sediento.
Si sonrío miento, si lloro muero, soledad autocompasiva, elegida, cansancio sin ningún misterio, pasiones perdidas, muchas, ¿Qué es lo que siento? Palabras que no llenan, mentiras que de nadie disculpo ni escucho ni siento.
Movimientos pausados, pasos efímeros, levedad imposible caminando tímidamente entre palabras, sonriendo altivo, sonoras carcajadas a mandíbula batiente, pasos firmes, momentos tristes, sonidos ininteligibles y miradas perdidas, ecos de guerra, la pena del esclavo, la miseria sin pertrechos para el viaje a ninguna parte, docenas de rosas abrazadas al cristal de tus gafas de niña.
Saludas con la manita al gran ojo que te mira, sonries al viento, tus ojos, tus días, caricias que se recuerdan de nuevo tan vivas, tan cerca, tan sentidas, camino, paso, observo, canto, las melodías que tu mente aviva, que tu sonrisa provoca, violines y pianos que nunca terminan.
Dibujos que nunca se tiran, partituras que se dan por perdidas, antiguas nuevas viejas canciones que, una a una, acompañan tus sensaciones, gestos que ya no veo, movimientos lentos, caidas de ojos, sonrisas, manos que hierven, esperanzas que resucitan, de un extremo al otro voy, como vela al viento en regata corsaria, volando como nota aguda, como flecha que todo lo cruza, como arco de Ulises que a casa vuelve, como parodia de lo que fue y nunca resurgirá, entre palabras y poemas, el verbo fluye, renacerá, en su eterna lucha, pero que entre mis manos se disuelve.
Flagelantes pensamientos de hilo indiscernible, hechos inconexos que a nadie importan en lugares que ya no existen, espacios compartidos que se rompen en la memoria, fábulas que giran y giran, sin sentido ni dirección, alrededor de mi cabeza, de mis ojos, sin destino aparente, sin relación.
Momentos fugaces como los sentimientos que albergaban, sonrisas al viento, breves, deliciosas sonrisas, que ya no perduran, que se desvanecen, que yo amaba, y anhelo que vuelvan esos días, esos recuerdos, rio, lloro, sonrio, muero, desdichado, pobre, pero revivo y de nuevo siento, que las esperanzas igual que se van, de nuevo las trae el viento.
De fósforo gris, monocromo verde, malditos "qwerty" y benditos puertos, descaradamente alegre, positivamente cargado, polaridad inversa a la mía, despilfarrando el poco tiempo que joven vivo y nunca medito.
Desesperación habitual de hechos pasados que a nadie importan, que yo resalto, subrayo, pervivo y por los que la cabeza pierdo, por los que juro no volver a caer, apartándolos, lo admito, como mi sino, como mi vida, por la que lucho, la cabeza levanto y con paso firme y letra regia, mi nuevo diario escribo.
Extendiendo pacientemente la mano, los dedos anhelantes como tentáculos insignificantes, que no miras que no sientes, que soy un monstruo, no un prodigio, un recuerdo flagelante, recuerdos de los que no queda vestigio, palabras que no generan eco, papel de periódico cubriendo un escaparate.
Palabras agazapadas en los rescoldos de lo que antes fue pasión, que no se pronuncian, que no se dicen, y miente, grita, gime, araña y destroza los dias que otros bendicen, desprecia, rompe, y el olvido abraza, buscando una respuesta que no ha de llegar, que te droga y atrapa, dependes de ella y algún dia te va a matar.
Enamorado de los misterios que no se desentrañan, que se arremolinan, unifican y tu mente arrasan, de mi mundo la reja, de saber donde estoy, mi lugar, mi techo, las manos que no beso y siempre espero, de este dolor, de mis sueños, de tus sonrisas que son lo mismo, del deseo que no cesa, del color de la piel, del dilema, de todo un poco, de lo poco que me queda, sonriendo brevemente a la mañana que me espera.
Pero no dejes de mirar, por favor, nunca des tregua, no entregues tus armas, busca la manera, distrae el miedo, ofusca las penas, sonrie al viento, tu voz despeja, conjura, invoca, el nombre que nunca muere, que en tu mente se refleja, sentimientos hechos de decepciones y traiciones postreras, desaparecerán, junto con las lágrimas, junto con el día que termina, tras las largas noches en vela.
Particularmente nada, una pizca de todo, el misterio en tu cara, sonrisas vanas de cara desencajada, ojos vidriosos, espejos en mesas rayadas, mandíbulas batientes de mentes desplazadas, palidez excesiva en pieles antes tostadas, siguiendo la aspiración de caricias artificiales, sin sangre en las venas, el pavor en tu mirada.
No te asustes mi niña, no es más que una senda perfecta, perfectamente marcada, directa, alineada, el camino más rápido, la mejor manera de llegar a la nada, que todo lo envuelve y que a mi no me daña, el olvido sincero, la memoria borrada, tristezas que pasan, heridas que no sanan.
Adverbios que no llenan, conjunciones que no paran, adjetivos, sustantivos, palabras en definitiva, que no dicen nada.
Un nudo, dos, tres, lazada y volver a empezar, soltar, bruñir, clavar, apilar y lista la barricada. Blandir, alzar, vitorear, escudriñar, y la batalla va a comenzar. Someter, matar, derrotar, destruir y la sangre derramar.
Metáforas sinestésicas de dolor y llanto, sinécdoques equivocadas de indirectas falsas, hemistíquios que no dicen nada, cesura que divide más mentira que verdad.
Rima que te engancha, versos que te acogen, tópicos del día a día, temas de métrica torpe.
Paradojas ininteligibles para el lector, yo poético indiscernible del autor, concatenaciones tan complejas que me pierdo y aliteraciones tan melódicas como la mejor canción.
Acaricio la belleza fantasmal de tu mirada en mis sueños, es mía, casi la beso, tiemblan mis manos pero adoro su tacto, tiemblo y me pierdo.
Las palabras de aliento, los abrazos al aire, los sonoros besos, todos los buenos deseos, una vida llena de regalos, tu preciosa verdad, tus gestos.
Las arrugas de mi frente, las curvas de tu cuerpo, el dolor que no desaparece, la venganza de mi conciencia, el olvido ajeno y la esperanza que poco a poco, sin saber bien porque, lenta y triste, como mi vida, perece.
Deberías saber ya que sin dolor no hay redención. Que sin os errores puestos sobre la mesa y la cabeza alta, no hay promesa ni afrenta que la pena valga.
Que sin memoria no hay dolor y que sin dolor no hay gloria. Cuando las noches parecen tan frías y las páginas tan vacías, cuando el misterio se pierde y la vista nada abarca.
Que la gloria se alcanza, pero solo no se disfruta, donde las horas no pasan y las mentiras te torturan, donde no hay olas ni tormenta, ni tu sonrisa, ni tu dulzura.
Que las palabras se me agotan, que me repito una y mil veces, entre letras y números navego, sin caricias, sin remedio. Entre la vigilia y el sueño no digo más que sandeces.
Hugo Alvarado Gómez®
PD.: Y con tono de antaño, nariz postiza y sombrero emplumado:
Perdonadme si la afrenta fue mayúscula, perdonadme si fue a vos, a quién mis desdichas y torpeza de hombre sin hechura, supusieron, tristemente, que vuestro corazón partiera en dos.
A diez minutos de volver a ese hedor impertinente de la vigilia sudorosa, a diez minutos de la mentira de la vida prometida a base de esfuerzo, a diez minutos de la esquizofrenia del sí, señor, no, señor, a diez minutos de vender mi alma por unas monedas.
Horas de angustia sin sentido, empleo y trabajo, trabajo por dinero, dinero que no quiero, y no quiero vivir por dinero, ni siquiera con empleo, peon especialista en angustia exudada por los poros.
Días de vileza mal entendia, en forma de rectitud laboral, trabajo lleva vivir así, contenerse, resignarse, adormecer la conciencia, embrutecerse con ella, denegarse a uno mismo un respiro, un momento, pasando los minutos, horas y días mirando al cielo esperando que mal rayo me parta, porque mi vida ya no es más que tuercas, carne vieja, remedo de persona, como un frankenstein que se le escapa finalmente la vida apagándose su ruido y furia, apagándose no lentamente, si no como polilla, antes gusano, que se abrasa en la llama.
Entre triste e incierto, entre pobre y sediento, busco las señales, los olores del viento, pierdo el cobijo que me ofrece el tiempo, ante las viles palabras, contra mis pobres recuerdos.
Pasa el buen día, pasa el momento, en que todos los libros no expresan mis sentimientos, donde el dolor no colma mis venas, donde el misterio se desentraña, donde la pena mi vida no araña.
Y grito y juro y lucho y miento, para nada, sólo verte de lejos, ¿Desde cuándo importan los sueños? si en mi camino no hay sentimiento, sin vida ni causa-efecto.
La física pierde la regia corona que sirve de nada, de vergüenza y de sorna, con unas poquitas palabras por las que siempre se llora, por esas dulces, oscuras y extrañas que no atienden a leyes ni forma, pero que mueven todas las cosas, mi cuerpo, mi mente, tu vida y mi derrota.
Desempolvando los pequeños misterios del día a día, meditando sobre los grandes males del mundo, adormecido entre las hojas muertas de un árbol tristemente diseccionado, con una rima pueril, y a un ritmo por los años desfasado, solitario y descolocado.
A veces desgarro esas hojas, las destrozo las arranco, consigo evitar el sollozo y la pena, la soledad de la trinchera, el malestar y la condena de todos los problemas, de pequeños olvidos, en tu alma, es tu miseria, borrar las letras viejas es imposible, incluso la mentira más rastrera.
Pero siempre hay más páginas, más sentencias y más letras, más mentiras que proscribir, más perdones que no se dan, más olvido del que se puede conseguir y más tristeza de la que pude nunca ocultar.
Golpeo una y otra vez con el puño cerrado el cristal que me atrapa, pulso los botones centelleantes pero no sucede nada, absolutamente nada. Los nudillos sangrantes, los gritos ahogados, insípidos, incoloros, la mentira de la vida incierta me ahoga, me degüella la incertidumbre y el tiempo cabalga.
El ritmo aumenta, la respiración se agota, el corazón bombea y la adrenalina me inunda, quiero salir, pero la puerta no se abre, quiero respirar pero el tiempo se acaba. La impotencia, el dolor, es el fin, sin escapatoria, sin remisión, condena involuntaria, la pena, la duda, sálvame por favor, aquí estoy, hundido en el miedo, ahogado en la histeria, mi vida se apaga.
Coge mi mano, sácame de aquí, por dios, por tu vida, por todos, por favor, aparte de mí este cáliz, ningún réquiem, sueño con el fin de los dias, sin coronas, sin mentiras, sin lloros, sin vida. Apenas un hilo, casi un suspiro, respiro, estoy vivo, luz, misterio y esperanza que di por perdida, Un abrazo, una sonrisa cálida, la más bella, es tu sinceridad la única llave de mi huida.
Hugo Alvarado Gómez®
Dedicada a todas y cada una de las personas que un dia, cuando me hundía en el más triste pesar por la pérdida de la ilusión, vencido por la misería de los sentimientos no correspondidos o los amigos que se pierden, me acompañó con sus palabras, sus gestos y su sonrisa incluso cuando no estuvo a mi lado por muy mal que nos fuesen las cosas. A todos y a tí que me lees, gracias.