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Hugo Alvarado Gómez

Incontinencia verbal y otras vilezas

Grito hasta quedar exhausto,

deshago mis nudillos contra fantasmas que no veo,

lloro todo lo que no pude de niño,

atesoro estos momentos.

 

Pelear por un sueño,

no hay dolor, no hay fatiga,

pero el tiempo me aleja de ti,

de la tierra prometida.

 

Promesas implícitas, mentiras expresas,

palabras abyectas,

dolorosas como ríos de color púrpura,

dudas, concretas y otras heridas.

 

Dónde quedaron las flores,

junto al mar sinestésico,

dónde tanta fragancia de tus senos,

junto a los restos de abandonados pecios.

 

Dame certezas, dame tus manos,

entrega la esencia y todos tus secretos,

mares de vidas perdidas, mundo de sueños,

frases que duelen, y tus ojos en el cielo.

 

Pérfida ganancia, hipotético salón,

ruletas que no cesan, eres un perdedor,

doblas la rodilla ante ella,

te rindes a la pasión.

 

Y finalmente abrazo la vigilia como única certeza,

segundos, minutos, cientos, preso, siervo, muero,

tiempo en que no te sueño, no te velo y no te quiero,

los días que te tuve y en mi mente sigo teniendo.

 

Como cuchillas, como lazos estrangulantes,

manan gotas de sangre como carmesíes diamantes,

sombras chinescas de los buenos momentos,

puchinela parlante que ofende y lacera mi piel,

entregada a tu recuerdo, golpea indolente,

destruye la calma y el refugio,

hasta la sangre me hiela vena a vena,

nunca dejaré que el olvido me venza.

 

Sigo soñando con tu carita de pena,

aún respiro los aromas de lo que nos queda,

desciendo a los mismos infiernos, suspiro porque algún día vuelvas,

vendo mi alma por el roce de tu piel aunque no me creas, Tristeza.

 

 

Hugo Alvarado Gómez ® 

 

 

 

 

 

 

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