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Hugo Alvarado Gómez

Recopilando lo borrado por accidente. A partir de ahora, como debió ser desde hace 3 años: sólo Lírica. Gracias

Cuchilla 

 

 

Es el suicida un reo, es el verdugo un muerto,

son palabras perdidas en el silencio del momento,

pausas, estróficas, versales, ahogadas como mis pobres lamentos.

 

Sonrisas improvisadas, paseos que nunca terminan,

noches y sombras perfectas, estatuas que parece te miran,

música para mis oídos, siempre de la mano de la niña suicida.

 

Heridas profundas, facciones marcadas, vestigios genéticos, belleza escondida,

ojos falsos que pierden sus retinas, cuencas que dicen más que cuentos y fábulas escritas,

movimiento sinuoso, prendas y cadenas caídas, siempre feliz, siempre con la mirada perdida.

 

Oportunidades, suerte y otras mentiras,

cicatrices invisibles, siniestra, consentida,

absurdos momentos de felicidad imposible de ser contenida,

besos románticos, nocturnidad y alevosía,

sentimientos aleatorios convergentes,

casualidades controvertidas,

no tienes escapatoria, no hay salida,

siempre caminaré de la mano de la niña suicida. 

 

 

Hugo Alvarado Gómez ®

 

 

 

Verdades discretas 

 

 

Y esa mirada, entornando los ojos, sugerente, me atormenta,

pensamientos lascivos, sonrisas deprimentes y una palabra sincera,

diferente de todas, palpitando en la brecha, deseos cautivos, siempre a tu recuerdo se encuentran.

 

Y esa mirada, tranquila, risueña, deshace todo mal, me consuela,

un abrazo a tiempo, destinos que se cruzan, abiertas las puertas,

reviven, renacen, nunca desaparecen, despiertas, una y otra vez mis esperanzas ya muertas.

 

Y esa mirada, perdida, somnolienta, duele, por favor despierta,

no más lágrimas, no más mentiras, dame la mano, camina, sonríe, vuela,

te necesito a mi lado, las palabras, las sorpresas, siempre finas, siempre perfectas.


Apenas susurros, frases de otra época, verdades extintas que con la vida discrepan,

agotan sus recursos, son ajenas y obtusas, las verdades discretas,

entrelazando ambas vidas, extirpando con certeza,

las mentiras de tus labios que mis oídos deleitan.

 

Matando lo poco mío que hay en tí, mentirosa y pordiosera,

destrozando mi vida, morir es poco cuando a tu lado nada se espera,

la prosa delicada, la mentira sincera, condenado, agonía de una vida entera,

la sombra que cobija la falsedad yuxtapuesta en justificados momentos,

paradigma donde los haya, del amor romántico por la vía del sufrimiento.

 

 

 Hugo Alvarado Gómez ®

 

 

 

Rima fácil 

 

 

Paraguas que no salvan de la lluvia mórbida de hechos y rarezas,

cristales opacos, transparentes para obtusos ojos cereza, espejos inversos y mentiras sin delicadeza,

ficciones divertidas, deformes rostros, ajenos a acciones decididas, discordantes en un mundo absurdo y cambiante, sin medida y sin freno,

tienes el poder de hacerme sentir, palidecer, caer y morir, languidecer y sufrir, sólo tú sabes como hacerme revivir.

 

Tus pasos, tus mentiras, tus besos,

me miras, lasciva, recitas mis versos,

rimas fáciles, uno y otro verbo,

sin poesía, sin belleza, sin la más mínima y necesaria belleza.

 

Únicamente tu ambición por hacerme crepitar,

resurgir, agonizar y morir, cada vez que apareces, cada vez que pareces decidir,

que mi vida ha terminado, que los sentimientos han de fallecer, ajados, corroídos,

mentir, saber y herir, caer, caer, perderte y no poder decirte al oido,

que nadie como tú he conocido, que nadie me ha hecho vibrar con tu sexo sentido,

que nadie tiene derecho a borrarte de mi memoria, que un hueco siempre es para tí exclusivo,

en lo más profundo de mi ser, a la vez torturado y poseído,

al mismo tiempo amante y esclavo del amor por ti que siempre me ha destruído.

 

Hugo Alvarado Gómez ®

 

 

Ciego 

 

 

Estas cerca, te siento, espero que tu rostro no me deslumbre,

el precioso perfume, las sonrisas malévolas, nada gris, nada amarillo macilento,

desgarradas y tristes, pálidos rostros y muchos lamentos,

sintiéndolo mucho me retiro, entre tanta podredumbre, a mis aposentos.

 

Una flor entre el reino fungi, coles de bruselas, hígado y legumbres,

delicioso manjar, de tus labios, es típico, pero ay de quién se acostumbre,

a estar entre tus brazos, a respirar al ritmo de tus jadeos, fuego, sucumbes,

desdichados aquellos, condenados, su memoria destruyes.

 

Delicados momentos, los echo de menos, entre inútiles lamentos,

no vuelven, no los veo, desaparecen, los olvidas, no los encuentro,

perdidas las emociones, malditos los sentimientos,

inútil, desaparecido, olvidado, perdido, muero.

 

Hugo Alvarado Gómez ®

 

 

Sin pausa y sin acierto

 

Pasos apresurados, maleza y pies descarnados,

densos bosques, dime, dime ¿Dónde te escondes?

sonrisas a medio camino, palabras a media voz, afronta tu destino.

 

Que me importa si lloras, si te lamentas, olvidas, desertas,

que me importa si padeces, si reniegas, desprecias o te pierdes,

reserva tus fuerzas para el camino y olvida lo que sientes.

 

Trata de unir las palabras, adecuadas, aliteradas, perfectas,

desentraña tus sentimientos, convénceme, baila, quiero tus sinuosos movimientos,

demuestra de lo que eres capaz, fluye, destruye lo que siento.

 

Saber que puedes, saber lo que quieres, de ti, de mi, del mundo que en tus manos sustentas,

abrir de una vez todas las puertas sin pensar miedo a quién hieres, por ti, por mi, desgasta tus suelas,

recorre una por una todas las sendas, buscador de caminos, palabras sueltas, encerrada en tus sueños puedes llorar todo lo que quieras.

 

Apoteósicos momentos,imágenes vívidas de una era pasada, muerta, extinta, apenas un puñado de anhelos,

me pregunto por qué ya nadie lo recuerda, no era tan distinta, convertida en mortaja para vestir a vivos y muertos,

trasfondo de pocos, de rojo carmesí en los entierros, plañideras felices, es como bailar a contratiempo.

 

Cuéntame de una vez, exprésate sin miedo, que las palabras más sentidas no se las lleva el viento,

pesan en la memoria de los que escuchan, como losas sobre tus doloridos y dolorosos pensamientos,

que ya nadie alcanza el sueño REM, que sus ojos se detienen como el tiempo,

que pocas palabras suenan ciertas y nada resuena en los cielos,

que los dioses sonríen, se mofan de tu vida y tus aciertos,

sólo esperan el momento de arrastrarte, recrearse en tus peores momentos,

desterrate al limbo, al mundo de los no-muertos,

donde no hay corazones que romper, donde a nadie destrozarás sus pequeños y patéticos, por tí, sentimientos.

 

Hugo Alvarado Gómez ®
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